2016 | by Prof Tim Benton | Print Article

Promover una intensificación sostenible de la producción ganadera, es decir, producir más con menos, como la mejor vía disponible para afrontar los desafíos de la seguridad alimentaria mundial. Esta es una filosofía relevante para los objetivos del proyecto PROHEALTH, que se centra en el control sostenible de las enfermedades de producción en los sistemas de producción intensivos de cerdos y aves de corral. En este artículo, el profesor Tim Benton expone su visión sobre cómo los sistemas de producción alimentaria podrían ser en un futuro. Su sugerencia es que la Intensificación Sostenible debería ser ampliada intentando alcanzar una producción de grandes cantidades, de una forma más sostenible y cada vez un menor volumen de commodities ganaderos. Esto es relevante sobre la imagen que las granjas de cerdos y aves de corral tendrán en un futuro próximo. Aunque algunas de sus afirmaciones son más relevantes para los sistemas de producción de rumiantes, por ejemplo, en relación con el impacto ambiental, sirve como base para la reflexión. (Prof Ilias Kyriazakis, coordinador del proyecto). prof


Una contribución invitada del Prof. Tim Benton

Tradicionalmente, la seguridad alimentaria – tener en todo momento una dieta adecuada para alcanzar una vida saludable - ha sido considerada como un problema de los países desarrollados. Sin embargo, en los últimos tiempos se está reconociendo como una cuestión global, que afecta a todas las sociedades. En muchos países desarrollados, un número significativo de personas tienen que luchar cada día por proporcionar una dieta adecuada a sus familias y esta pobreza está estrechamente relacionada con la obesidad y las enfermedades que se derivan de ella. A nivel mundial, la obesidad ya ha superado a la desnutrición como causante de una mala alimentación.

En 2015, el acuerdo climático de París alcanzó un compromiso para reducir las emisiones de gases de efe to invernadero de forma que se asegure que el calentamiento se mantenga entre 1,5 y 2 grados centígrados. El mayor emisor de gases de efecto invernadero, por servicios (lo que usamos directamente) es la alimentación y su producción, que en la actualidad representa el 30% de todas las emisiones (casi igual que los automóviles y el transporte aéreo o la calefacción, refrigeración y lavadoras). Aproximadamente, la mitad de esto proviene de la producción ganadera a nivel global.

Se prevé que la demanda de alimentos aumentará a medida que la población mundial crezca y se enriquezca. Pero si la demanda crece como lo ha venido haciendo desde los años sesenta, y si los rendimientos productivos continúan mejorando como lo están haciendo actualmente, la producción de alimentos consumirá todo el presupuesto de carbono permitido en el acuerdo de París antes de 2050. Al mismo tiempo, la obesidad seguirá aumentando, los suelos se degradarán, los alimentos se transformarán en basura y se perderá la biodiversidad. Ninguno de estos resultados es deseable, y un sistema alimentario incompatible con París, por definición, no es sostenible.

En la actualidad, cerca de un tercio de los alimentos del mundo se pierden o se malgastan, un tercio de los cultivos del mundo se utilizan en la alimentación del ganado y alrededor de un tercio de la población mundial está sobre consumiendo un 20% más de las calorías necesarias. Poner estos “factores de pérdida” en conjunto implica que sólo alrededor del 40% de la producción mundial se utiliza de manera eficiente, con el objetivo de proporcionar una dieta sostenible. Hay un amplio margen para plantearse el desarrollo de un nuevo sistema alimentario que trabaje por mejorar nuestra salud y la de nuestro planeta, además de mejorar la economía de nuestros ganaderos. 

Comments


No comments yet