2016 | by PROHEALTH consortium | Print Article

A medida que aplicamos la selección genética para conseguir cerdas más prolí cas, los desafíos para la supervivencia de los lechones aumentan. Los lechones son más pequeños y más vulnerables al nacer, se enfrentan a una mayor competencia por la ingesta vital de calostro y, por lo tanto, tienen un mayor riesgo de morir de hipotermia, inanición y aplastamiento. Para abordar estos desafíos, el proyecto PROHEALTH está investigando diferentes intervenciones genéticas y de manejo que podrían mejorar la vitalidad del lechón recién nacido y el comportamiento materno de la cerda para reducir el riesgo de mortalidad.

Enfoque genético

Un estudio colaborativo entre la Universidad de Newcastle y la compañía de genética JSR Genetics está buscando nuevos rasgos neonatales y maternales que podrían ser utilizados en futuras estrategias de selección genética. Se están analizando las observaciones de más de 1500 partos, con registros individuales de más de 21000 lechones, para evaluar la heredabilidad de diferentes rasgos de cerdas y lechones y su asociación con el riesgo de mortalidad de los lechones.

La madurez de los lechones al nacer tiene una gran importancia y los primeros resultados muestran que, además del peso al nacer, hay otros indicadores visuales simples que indican retardo del crecimiento intrauterino (IUGR), como por ejemplo la forma de la cabeza del lechón, que afectan a sus perspectivas de supervivencia. Un análisis preliminar a nivel de los lechones ha demostrado que los lechones afectados por IUGR tienen una probabilidad mucho mayor de nacer muertos o, si nacen vivos, morir en las primeras 24 horas de vida, comparados con los lechones no afectados por el IUGR cuando tienen un bajo peso al nacimiento (imagen 1), aunque esta relación se corrige a medida que aumenta el peso al nacer. 

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El nivel de heredabilidad para el retardo de crecimiento intrauterino (como se de fine la forma de la cabeza) es bajo 0,05 ± 0,016. Por lo tanto, el retraso del crecimiento puede considerarse una característica de la madre, en parte debido a la capacidad uterina. Sin embargo, la capacidad uterina no puede equipararse al tamaño de la camada y, por lo tanto, es difícil de medir en la granja. Un enfoque novedoso sobre esta cuestión puede ser considerar la proporción de lechones IUGER en una camada como un indicador de la capacidad uterina. El análisis a nivel de las reproductoras muestra que la heredabilidad para la proporción de lechones IUGR en una camada es de 0,20 ± 0,055, lo que sugiere que podría ser un indicador adecuado de la capacidad uterina para ser incluidos en futuros programas de mejora.

Con tantos descendientes vulnerables, otro factor clave es la precaución que tiene la madre cuando cambia de postura, momento en el que se puede producir fácilmente el aplastamiento de los lechones. Un nuevo enfoque para caracterizar los patrones de movimiento de las cerdas de parto consiste en utilizar pequeños acelerómetros colocados en la espalda de la cerda, que registran los cambios tridimensionales en los movimientos de su cuerpo.

Los resultados preliminares muestran que tanto el tipo de suelo del corral de partos como la conformación de las patas de la cerda pueden influir en la velocidad de los movimientos corporales y en el riesgo asociado de aplastamiento. Se ha demostrado que la forma de las extremidades delanteras y traseras tiene un efecto sobre la velocidad de descenso de la cerda cuando se tumba, mientras que la colocación de las patas traseras bajo el cuerpo de la cerda parece tener un efecto en el movimiento lateral cuando la cerda cambia de postura (Imagen 2). Una vez que la metodología esté completamente desarrollada, estos datos del acelerómetro pueden usarse para reducir el aplastamiento de los lechones identificando la adecuación estructural del entorno de la sala de partos, así como la idoneidad del tipo de suelo o seleccionando las cerdas con mejores características de movimiento.

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Intervenciones de manejo

Dado que los movimientos repentinos y descuidados de la cerda son uno de los mayores factores que afectan al riesgo de aplastamiento, se están investigando procedimientos de manejo que podrían reducir su incidencia en un estudio que involucró a más de 400 cerdas altamente prolíficas, llevado a cabo por el the Danish Pig Research Centre (SEGES). Se ha demostrado que un breve contacto diario con las cerdas (rascado amistoso durante 15 segundos) en los días previos al parto reduce el temor a los humanos, especialmente cuando las cerdas inicialmente mostraron evidentes respuestas negativas. Para conseguir cerdas tranquilas también se está evaluando un enfoque alternativo y con menos requerimientos de mano de obra: el uso de un fondo de música clásica en las salas de partos , lo cual debería reducir la probabilidad sobresaltos tras otras perturbaciones ambientales. Cuando se les preguntó sobre el efecto de los dos tratamientos, el personal de las granjas que llevaban a cabo estos ensayos declaró que las cerdas de ambos grupos de tratamiento eran menos asustadizas y más fáciles de manejar que las cerdas en el grupo sin tratamiento. Además, no consideraron que los tratamientos consumieran mucho tiempo o fueran molestos. Se está evaluando el efecto de estas medidas relajantes sobre el nerviosismo de las cerdas en el momento del parto y las consecuencias para la mortalidad de los lechones.

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Conclusiones

Los estudios llevados a cabo a través del proyecto PROHEALTH están demostrando que los retos surgidos a causa de la alta prolificidad para mantener vivos a los lechones se pueden abordar incorporando nuevos rasgos maternos en el programa de mejora genética o implementando nuevos enfoques de manejo en la práctica cotidiana. 

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