2018 | by PROHEALTH Consortium | Print Article

Resultados de la encuesta pública europea sobre producción animal intensiva y las enfermedades asociadas a la producción 

La opinión pública es un actor importante en la cadena alimentaria. Sin embargo, aún posee un alto desconocimiento en cuanto a la manera en la que se producen los alimentos que consumen, incluidos los productos procedentes de los sistemas de producción animal modernos. Investigaciones previas han demostrado que la opinión pública muestra cierta preocupación por el bienestar de los animales de granja. Pero, de acuerdo con los trabajos PROHEALTH, se concluyó que se ha llevado a cabo una investigación escasa en cuanto a las actitudes del consumidor con respecto a las enfermedades asociadas a la producción, especialmente en cuanto a las intervenciones que se llevan a cabo para controlarlas. Para establecer la aceptación y la utilización a largo plazo de los sistemas de producción animal y las estrategias de mitigación de enfermedades, es importante saber qué piensa la opinión pública al respecto. La pasada primavera, el equipo PROHEALTH elaboró una encuesta en cinco países europeos (Finlandia, Alemania, Polonia, España y el Reino Unido) para profundizar más en esta cuestión. 

La opinión pública tiene escasos conocimientos sobre la ganadería moderna

La mayoría de los encuestados de todos los países participantes no estaban familiarizados con las prácticas de manejo en granja y no estaban seguros o disentían sobre los motivos por los que compraban alimentos producidos en sistemas de producción animal intensivos. Esto puede ser debido a que los encuestados no tienen claro cómo han sido producidos los alimentos que consumen, lo cual pone de manifiesto la desconexión entre los consumidores y la ganadería moderna. 

La opinión pública muestra preocupación sobre los sistemas de producción intensivos 

La opinión pública reconoció numerosos beneficios de los sistemas de producción intensivos, principalmente en relación a la eficiencia de los recursos y los costes. Sin embargo, con frecuencia los encuestados veían estos sistemas como desfavorables, especialmente en relación al incremento del estrés de los animales y el incremento del riesgo de incidencia de enfermedades, considerando que estos sistemas de producción eran antinaturales. 
Cuando se les pidió que calificaran su compromiso sobre sus preocupaciones acerca de varios aspectos de la producción animal intensiva, las más destacadas estaban relacionadas con el cumplimiento de los estándares mínimos de bienestar animal, sobre la influencia del uso de antibióticos en la aparición de resistencias, sobre residuos de antibióticos y seguridad alimentaria. Se plantearon preocupaciones específicas sobre el uso profiláctico de los antibióticos, a pesar de que la encuesta puso de relieve que esto está prohibido en la UE. 

Las preocupaciones de la opinión pública se reflejan en las estrategias de mitigación que prefieren 

A los encuestados se les pidió que calificaran la aceptabilidad de diferentes sistemas de mitigación de enfermedades. Las intervenciones menos deseadas (ver tabla 1) reflejan las preocupaciones anteriores, incluyendo el uso de medicamentos, vacunación, selección genética y suplementación alimentaria, a pesar de que algunas de estas recibieron puntuaciones equiparables a “ni aceptable ni inaceptable”. No hacer nada y el uso preventivo de medicamentos veterinarios, fueron dos prácticas consideradas como inaceptables en todos los países. Las intervenciones más deseadas incluían cambios en los alojamientos, mejora de la higiene, reducción de densidad de alojamiento y utilización de materiales de enriquecimiento. Estas fueron percibidas como intervenciones más naturales y menos invasivas que las otras intervenciones propuestas. 

La opinión pública prefiere estrategias proactivas 

Los resultados de la encuesta enfatizaron aún más en la necesidad de una comunicación efectiva y con garantías en relación a las regulaciones y medidas necesarias para favorecer la seguridad de los productos de origen animal. Los resultados sugieren que el uso de antibióticos y la seguridad alimentaria están inexorablemente conectados en la mente de los consumidores.
La comunicación existente ha estado predominantemente relacionada con enfermedades epidémicas o crisis y, por lo tanto, ha sido más reactiva en su naturaleza, como por ejemplo en el caso de la fiebre aftosa o influenza aviar. En relación con esto, los consumidores relacionan una parte de sus preocupaciones con aquellos brotes de enfermedades epidémicas que han tenido más difusión en los medios de comunicación, en comparación con las enfermedades asociadas a la producción. Por lo tanto, se debe tener cuidado en la comunicación de enfermedades asociadas a la producción para diferenciarlas claramente de las enfermedades epidémicas. Y, teniendo en cuenta la intensa asociación entre bienestar animal y calidad del producto y seguridad, es muy importante adoptar posturas más proactivas, como por ejemplo, presentar las medidas de mantenimiento a llevar a cabo para mitigar las enfermedades asociadas a la producción. Esto también ayudará a garantizar que las políticas utilizadas se ajusten a las preferencias de la sociedad y pondrá de relieve los beneficios de los debates sociales en curso para fomentar la confianza de los consumidores mediante la transparencia. Los mejores ejemplos de estas prácticas podrían incluir los trabajos ya realizados por el sector avícola en el Reino Unido para la reducción de antimicrobianos empleados en los sistemas de producción.

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