2017 | by PROHEALTH Consortium | Print Article

La salud del esqueleto en broilers de rápido crecimiento es un factor importante, con implicaciones para el bienestar animal y la rentabilidad de la granja. Desde un punto de vista nutricional, la suplementación de vitamina D es esencial para potenciar la utilización de Ca y P y la integridad del esqueleto. Se pueden obtener beneficios adicionales incrementando el contenido de vitamina D, tales como mejora en el rendimiento y en la eficiencia de conversión del alimento. El límite de utilización para la vitamina D fijado por la UE es de 5000 UI/kg de pienso. Sin embargo, este nivel puede ser insuficiente para obtener el máximo potencial de sus efectos beneficiosos en el bienestar y la productividad, especialmente para los genotipos modernos de rápido crecimiento. A pesar de que la utilización más común de la vitamina D es el Cholicalciferol (D3) también se puede presentar en forma de metabolitos intermedios, tales como 25-OH-D3 (25D3), los cuales pueden ser más efectivos para efectos transversales. Además, el nivel y la fuente de suplementación de vitamina D puede ser aún más crucial en granjas comerciales de pollos de carne, dado que estos animales están expuestos a patógenos gastrointestinales que puede perjudicar la absorción de vitamina D y dificultar la utilización de Ca y P. Finalmente, la eficacia de estos dos metabolitos puede variar en función de los niveles de inclusión de Ca y P en la dieta y no se han explorado las interacciones con enfermedades gastrointestinales. Dentro del proyecto PROHEALTH, a se llevaron a cabo una serie de experimentos para dilucidar estas cuestiones.

Experimento 1: Nivel y fuentes de vitamina D para genotipos modernas

A varios grupos de pollos de carne con dos modernos genotipos de rápido crecimiento se les suministraron dietas con un nivel de D3 bajo (LD; 1000 UI/kg), medio (MD, 4000 UI/kg) o alto (HD; 7000 UI/kg), así como niveles medios con la mayor parte la D3 sustituida por 25D3 (25MD; 1000 D3 + 3000 25D3 UI/kg). El rendimiento, la mineralización del hueso largo y el estado de vitamina D se midieron al final del periodo estárter (d10), periodo de crecimiento (d24) y periodo de finalización (d38), mientras que la capacidad de caminar de los animales se evaluó a los 37 días de edad. El rendimiento de las aves no se vio afectado por la suplementación de vitamina D, pero el grado de mineralización (% de cenizas óseas), la capacidad de caminar (puntuación de la marcha; GS) y los niveles en sangre de 25D3, que es un indicador del nivel de vitamina D, fueron superiores en aquellos animales a los que se les suministró las dietas 25MD en comparación con dietas de bajos niveles de vitamina D (Figura 1). Los resultados sugieren que 25D3 es la fuente óptima de suplementación, pero también señala que puede no ser necesario exceder los niveles de vitamina D fijados por la UE en dietas con los niveles recomendados de Ca y P.  

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Experimento 2: Dosis y fuentes de vitamina D en pollos de carne parasitados

La coocidiosis es una enfermedad parasitaria del tracto gastrointestinal con una alta prevalencia, que causa pérdidas económicas significativas en granjas de pollos de carne. Se ha demostrado que las infecciones con coccidiosis afectan negativamente a la digestibilidad de los minerales, el estatus de las vitaminas liposolubles y la mineralización del hueso. En este segundo experimento se estudió la influencia de la fuente de vitamina D (D3 vs 25D3) y su dosis (1000 vs 4000 UI/kg) para mejorar la mineralización del hueso en pollos de carne afectados por coccidiosis. Se empleó un modelo huésped-parásito en el cual la mitad de las aves fueron infectadas con Eimeria máxima, una de las especies de coccidios más habituales. La infección redujo la mineralización del hueso, evaluado en función del porcentaje de cenizas de la tibia, y el peso vivo en función de la progresión de la infección. De forma global, el aporte de 25D3 o los altos niveles de vitamina D incrementaron el rendimiento, mejoraron la mineralización del hueso y el estatus de vitamina D independientemente del grado de infección. Un mayor aporte de vitamina D se asoció con unos mayores niveles de mineralización del fémur, lo que es indicativo de la salud del esqueleto del animal (figura 2).

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A pesar de que no hubo interacciones entre infección, dosis y fuente de vitamina D en ninguno de los tratamientos mencionados, los animales infectados a los que se les suministró unos bajos niveles de vitamina D3 tuvieron la peor eficiencia en la utilización del alimento, los estatus más bajos de vitamina D y las peores propiedades mecánicas del fémur (figura 3).

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Experimento 3:  Relación Ca:P suplementada y fuente de vitamina D en pollos de carne parasitados

En el ensayo final de seguimiento se evaluó la eficacia de D3 y 25D3 en pollos de carne, utilizando el mismo modelo huésped-parásito, ofreciendo 25D3 o D3 (4000 UI/kg de pienso) y dietas con una adecuada relación Ca:P disponible ( Alto; 8.7:4.4 g/kg) o niveles marginalmente deficientes (6.1:3.1 g/kg). La infección indujo los efectos esperados, como los mostrados en el experimento 2. Los resultados obtenidos en este estudio indicaron que animales alimentados con dietas con una baja relación Ca:P redujeron la mineralización del hueso (figura 4a), mientras que a los que se les proporcionó 25D3 como fuente de vitamina D y dietas con una elevada relación Ca:P mostraron un mayor grado de mineralización del hueso (figura 4b). Finalmente, la eficacia de los dos metabolitos fue similar, independientemente del estado de infección.

Conclusiones

En general nuestros estudios indicaron que la inclusión de 25D3 a niveles comerciales de suplementación de vitamina D es la fuente de vitamina D más recomendable tanto para animales sanos como infectados en relación al estatus de vitamina D y a la mineralización del  hueso.

Además, animales en estadíos de crecimiento posteriores mostraron una mejor capacidad locomotora con la inclusión de 25D3.

Finalmente, la reducción de niveles de vitamina D provocó una reducción del crecimiento y una disminución de la integridad ósea en animales que se enfrentan a las especies más comunes de coccidios.

En futuros estudios se explorará si los beneficios de suplementar con metabolitos intermedios de la vitamina D tales como 25D3 o 1,25D3 pueden observarse en condiciones comerciales, donde los retos sanitarios presentan una naturaleza más multifactorial (por ejemplo, presencia de infecciones bacterianas patógenas, e infecciones con múltiples especies de coccidios) y donde las prácticas ganaderas presentan retos adicionales para la salud de las patas en estirpes modernas de pollos.

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